¿Boda civil o religiosa? Conoce sus diferencias legales

Si en un post anterior hablábamos sobre las diferencias que existen entre matrimonio y pareja de hecho, esta vez nos centramos en otro punto que genera muchas dudas en materia de Derecho Matrimonial: ¿Qué diferencias existen entre una boda civil y una boda religiosa? Más allá de nuestras preferencias personales, es importante tener claro qué efectos legales se producen en cada caso y, sobre todo, cómo se debe proceder para que toda la burocracia que envuelve este acto jurídico esté en regla. Sabemos que la decisión de casarte es, más que ninguna otra cosa, sentimental, pero jamás debes perder de vista sus implicaciones jurídicas.

Por eso, en este post explicamos las diferencias entre un caso y otro para que tomes una elección formada. Si lo necesitas, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

¿Qué diferencias hay entre boda civil o religiosa?

La realidad es que las bodas religiosas –especialmente las católicas- han predominado en España durante siglos. La tradición católica ha marcado tendencia, aunque poco a poco comienzan a ganar peso las ceremonias civiles. Las razones son muchas: un mayor desapego hacia lo religioso y la existencia de fórmulas cada vez más flexibles para personalizar el matrimonio civil ayudan a inclinar la balanza hacia esta vía. Y es que para muchas parejas la falta de posibilidades a la hora de hacer más ‘romántica’ la celebración civil se convertía en el motivo para no decantarse por esta fórmula. Afortunadamente, este tipo de ceremonia ya no se encuentra encorsetada a la lectura de los artículos correspondientes del Código Civi: hoy en día es posible celebrar este tipo de enlace en casi cualquier emplazamiento y personalizar además el discurso a gusto de la pareja.

En realidad, es posible cualquier tipo de boda civil siempre y cuando la persona con capacidad legal para celebrar el matrimonio se preste a ello.

Partiendo de esta idea, el punto de partida es que tanto el matrimonio civil como el matrimonio católico tienen los mismos efectos: cambiar el estado civil de la pareja. De este modo, el primero funciona como un mero contrato, generando derechos y obligaciones que deben cumplirse para evitar repercusiones legales y, además, como todo contrato, puede disolverse. Sin embargo, el matrimonio religioso tiene también una connotación espiritual que hace que, por ejemplo en el caso del católico, no pueda disolverse con tanta facilidad. Por eso puede ocurrir que una pareja esté divorciada legalmente a ojos del Estado, pero no de la Iglesia o de la institución religiosa a la que pertenezca. Así, la vocación del matrimonio religioso es de perpetuidad, al estar sujeto también a las reglas marcadas por la religión de que se trate.

¿Cuáles son las diferencias económicas?

Por encima de estas diferencias, existen otras de tipo económico. La celebración de una boda civil conlleva algunos costes (notario, juez, alcalde…) que varían en función del lugar y de la vía que se elija. En el caso del matrimonio religioso, en general no conlleva ningún coste fijo, aunque se sugiere un donativo o aporte voluntario. Además, hay que tener en cuenta que desde hace relativamente poco –julio de 2015- existe la posibilidad de llevar a cabo un matrimonio (civil) ante notario, una opción que puede ser más económica que la del juzgado.

Diferencias registrales

En cuanto a las diferencias registrales, para que surjan efectos legales tanto el matrimonio civil como el católico deben ser registrados, por lo que después de acudir a la Iglesia tocará ir al Juzgado o Ayuntamiento para realizar el comunicado de la unión realizada. Es decir, aunque la boda sea religiosa, normalmente irá acompañada del mismo trámite que una boda civil, ya que es necesaria su inscripción en el Registro Civil. Ello hace que este coste se deba asumir sí o sí por parte de la pareja.

¿Qué ritos religiosos están reconocidos en España?

Está claro que la fórmula religiosa más habitual es la católica, pero existen acuerdos por parte del Estado español no sólo con la Iglesia Católica -para que éste tenga plenos efectos civiles-, sino también con la Iglesia Evangélica, las Comunidades Israelitas y las Comunidades Islámicas en España. Eso sí, en este último caso no se permite la bigamia.

En la actualidad se reconocen efectos civiles a todo matrimonio «religioso» que cumpla la normativa sobre su inscripción en el Registro, y no al matrimonio exclusivamente canónico por la Iglesia católica. Así, más allá de la inscripción en el Registro Civil, los efectos de uno y otro son idénticos, siempre que se haya contraído con los requisitos necesarios para ello. Y esta inscripción resulta, además, muy sencilla: tan solo es necesario presentar una certificación de matrimonio religioso en el Registro Civil, con las circunstancias reguladas al efecto. Eso sí, existe una calificación del juez encargado del Registro Civil sobre si el matrimonio reúne los requisitos de validez exigidos por la legislación civil.

Además, desde 1 de julio 2005 se considera a efectos civiles como matrimonio tanto la unión heterosexual como la unión entre personas del mismo sexo.

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